El toque del Amor

Flor de loto
Cuando sufrimos por la dureza con que somos tratados, ya no queremos vivirla más, nuestro corazón se va suavizando.
Nacimos siendo dulzura, ternura, belleza y todo amor.
Crecemos y vamos encontrando ira, angustia, pesar, egoísmo, desesperanza, crueldad, vanidad, orgullo, envidia, etc. Y nos va moldeando.

Poco a poquito nuestra belleza innata se va cayendo, tomamos la forma de lo que vemos en éste mundo.
Ahora adultos, en ocasiones hasta llegada la vejez, ese molde ya es pesado de cargar, llega a ser una cruz, se convierte en dolor y anhelamos alivio.

La agonía del sufrimiento es la alquimia que transforma nuestro ser humano… y somos llamados a regresar al amor.
Sentimos la necesidad de suavidad, de ternura  se  transforma nuestra consciencia.
Éste mundo está lleno de maldad y bondad a la vez, es la llama que cambia nuestro ser exterior.

Entonces deseamos un refugio de amor y aliento, del cuidado amoroso, de la ayuda desinteresada, del abrazo protector, de la ternura que suaviza y abre el camino para sentir el Aliento Divino, que nos llena, para recuperar la Fortaleza del Espíritu que  nos sostiene.

“Toca y serás escuchado”, “pide y se te dará”; y “para recibir hay que dar”, y “en la forma de dar está el recibir”; “en donde está tu pensamiento ahí estás tú”, “en aquello que meditas en ello te conviertes”, “lo que tienes en tu conciencia eso traes a tu realidad”; “si quieres cambiar el mundo cambia tú primero”.

Si existe la necesidad de ser amado es  oportunidad para sanar, de convertirnos en un Sol de Amor, y Perdón para todos. Sin reclamos, sin juicios,  con el único interés de ser el cuidado amoroso, de traer alegría y curación para el otro, de ser un remanso de paz, de ser la fortaleza de la vida, de convertirnos en ese Dios poderoso que es nuestra fuente.

Ser la vida misma, caminar en éste mundo con el reconocimiento eterno de que somos un instrumento de la Expresión Divina.
Los grandes Maestros de la Luz han dicho,  “se puede pedir Amor y es dado en cantidad ilimitada, el amor crece en nuestro interior sólo hay que pedirlo a Su Ser Divino, visualizarlo saliendo del corazón irradiando Luz y traerlo a la manifestación, ¡es tan real!. Amor para dar y por consiguiente recibirás Amor y tendrás un mundo transformado en Amor puro.”

Si necesitamos amor y no lo recibimos del exterior, podemos convertirnos en ese Amor, en una Fuente de Amor inagotable que se derrama e irradia en todas direcciones bendiciendo a toda la creación, ser un Sol una Estrella Radiante de Amor andante, caminando en ésta tierra, amando y bendiciendo en la vida diaria, transformando todo en Luz.

Linda
Yosoylapresenciamaestra.blogspot.com

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